...Yo subía las escaleras de su cuerpo,
el, se tiraba de mi abismo.
Hacíamos buena pareja.
Siempre nos encontrábamos a medio
camino
de su caída y de mi ascenso
y daba igual todo, que subiéramos
o bajáramos.
Lo importante era que en algún punto,
aunque fuera breve,
el y yo nos encontrábamos...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario