jueves, diciembre 05, 2013

Adiós lagartija

Hacía frío...pero de esos días que hace frío pero brilla el sol, y que hace que importe un poco menos el abrigarse un poco mas...algo parecido a los días que nos acompañan ahora...pero esos rayos de sol iluminan otro planeta ya...

Era un 01 de Febrero y era un día entre semana, eran las cuatro y poco de la tarde y estaba en casa después de haber salido del instituto y aunque lo había pensado con detenimiento con anterioridad no me había puesto en marcha aún...mi previsión era calcularlo todo para tenerlo listo 13 días después de aquella tarde. Aún así me rasqué los bolsillos (por si acaso), vacié mi hucha (había estado ahorrando para ese día especial) y le robé a mi padre de aquel cerdito de caja de ahorros (blanco y con tréboles) un par de aquellas monedas gigantes de 50 pesetas que guardaba desde que era niño, y me puse a caminar...salí de casa... y bajé. 

Bajé hacia la plaza de la independencia, porque allí había un sitio extrañísimo donde vendían tabaco de contrabando y donde yo compraba Winston Select... una señora super mayor con anteojos lo sacaba de una caja de debajo de unas maderas del suelo, y yo me sentía como Bonnie (and Clyde) en una de sus pelis...pero con 14 años...puede que incluso haya llegado a imaginármelo...nunca he conseguido volver a ese lugar...

Continué bajando y llegué a aquel lugar...con la intención de ver qué podía llevarme por los cuartos que tenía en el bolsillo...nunca había estado allí pero me habían dicho que si quería algo sorprendente era un buen lugar...y de repente lo vi, a mi izquierda...estaba encima de un tronco, el más alto, y me miraba. me acerqué al cristal y me pareció graciosa la forma en que me saludaba (aunque luego no resulto ser un ni un saludo ni gracioso) y me encantó porque era muy mur verde...que es mi color favorito...y sin pensarlo dije...me dije...ya está! 

Lo metieron dentro de una casita improvisada de cartón donde pasaría las próximas horas y me la llevé y sólo podía pensar en la expresión que tendrían esos enormes ojos verdes que tanto me gustaban cuando la viese salir de la caja... le va a encantar! pensaba... 

Subí...tan contenta con mi cajita de cartón y fui hasta tu casa...rezando porque estuvieses..de aquella no había teléfonos móviles...justo cuando iba por delante de aquel sítio donde nos gastabamos todas las pesetas en gominolas me dije...no tiene nombre!! y mientras me asaltaba esa idea se mezcló con una conversación de dos señoronas que iban en dirección opuesta y que iban comentando que el día anterior había sido la fecha de un cumpleaños importante...ese sería su nombre...siempre te habían gustado los nombres de persona (Nico, Beni, Manolo..)...y me hizo sonreir...

Llegué al portal..aun recuerdo el olor de tu portal, entre madera y plantas... y...estabas en casa!! tengo algo para ti...dije al telefonillo...sube!

Me encantaba aquel universo paralelo que se abría cuando girábamos el pomo de la puerta de tu cuarto...nunca he estado en un sitio tan acogedor...recuerdo las sensaciones, los olores...y solo pensaba...si alguna vez tengo una casa...va a ser así! te sentaste en aquella lata con cojín rojo y yo en la silla del ordenador..y abriste aquella caja...y lo viste...una lagartija!! 

y así fué como Felipe entró en tu vida, y en la mía también...son cosas que se hacen de niño, no volvería a hacer un regalo de ese tipo..pero lo recuerdo como el regalo más especial que he hecho en toda mi vida... 

y un día entre semana de Noviembre, de esos días que hace frío pero brilla el sol, y que hace que importe un poco menos el abrigarse un poco mas...decidió irse...y me di cuenta de que se había acabado una era. 

Adiós pequeña lagartija....

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